Los pasados 26 y 27 de octubre asistí a la segunda edición de PROFELE, Foro de profesores de español como L2. Lo organizan Eva Bravo, Christoph Ehlers y Lola Pons, de la Facultad de Filología de la Universidad de Sevilla. El propósito del Foro es orientar a los futuros profesores de español sobre “cómo acceder a la profesión y todas las posibilidades laborales de la enseñanza del español en el mundo”. Fui con la idea de encontrarme con antiguos compañeros y profesores y de sondear la actual situación laboral en el exterior. Con especial interés, naturalmente, por lo que pudiera decirse sobre el español para los negocios. Las mesas las componen profesionales experimentados en su mayoría, pero los organizadores tienen el acierto de invitar igualmente a jóvenes profesores, cuyas primeras experiencias e impresiones como lectores o asistentes de conversación también resulta muy interesante escuchar.
Al repasar mis notas, me doy cuenta de que sugieren todo un mundo de temas, cada uno de los cuales podría desarrollarse en cierta extensión. Por el momento, me gustaría simplemente recoger aquí una pequeña síntesis de algunas de las ideas que se expusieron y que me parecen relevantes, así como alguna incipiente reflexión personal. Relaciono y comento brevemente esas ideas a modo de improvisado reporte personal en bruto:
-Varios participantes pusieron de manifiesto la necesidad de estar atentos a las necesidades de los alumnos. Algo que, por obvio, conviene recordar de vez en cuando para no perder la perspectiva en el ajetreo diario.
-El profesor ha de tener vocación de comunicar (Antonio Orta, de CLIC). Esto me parece absolutamente fundamental. Y no es algo que, en general, se cuide ni en nuestro sistema educativo, ni en nuestra práctica de comunicación social, en general. A pesar de la potencia de nuestra lengua, comunicamos bastante mal. Nos conviene remediar esto cuanto antes.
-Autoformación (Antonio Rodríguez, de CIEE). A partir de la experiencia, de la reflexión sobre la propia práctica y del estudio personal: a veces acumulamos cursos y más cursos que realmente no nos han calado a fondo, sencillamente porque nos falta la reflexión detenida e incluso la discusión y el intercambio de ideas con los colegas y formadores.
-Estilos de aprendizaje y lenguaje no verbal (Antonio Orta). La atención a estos dos aspectos, tanto en el alumno como en nosotros mismos como profesores, la capacidad de captarlos, interpretarlos y utilizarlos adecuadamente en nuestra propia comunicación constituye, a mi modo de ver, una potente herramienta en nuestra práctica como docentes.
-Buscar la seducción, más que la motivación, en el aula (Antonio Rodríguez). Lo encuentro un interesante planteamiento, que merece, cuando menos, una —otra vez— reflexión pausada. Me hace pensar en la Retórica y su función persuasiva.
-La enseñanza a inmigrantes rompe todos los esquemas y teorías pedagógicas.
-En las clases multiculturales, no hacer concesiones en cuestiones de derechos humanos (Carmen Baldrich, del CAR-Sevilla). Por ejemplo, no aceptar actitudes machistas.
-Gran labor de los profesores que trabajan con inmigrantes. Su tarea no es simplemente humanitaria, lo que de por sí es loable, sino que es también de construcción social. No sólo beneficia a aquellas personas a las que atiende, sino que genera activos en forma de capital humano para nuestra sociedad. No estoy segura de que este aspecto se comprenda completamente ni por los ciudadanos ni por los responsables políticos. Creo que sería necesaria una mayor conciencia de ello y, a continuación, una actuación en consecuencia. En mi opinión, hay que darles oportunidades, pero también exigirles responsabilidad, convertirles en auténticos ciudadanos. La gran cuestión es si nosotros mismos sabemos serlo.
-El MCER pierde fuerza referencial cuando nos enfrentamos a las particularidades de estudiantes de culturas y lenguas muy distantes a las nuestras, como los chinos.
-La flexibilidad a la hora de valorar la competencia profesional en Estados Unidos. Un aspecto extremadamente positivo, a mi modo de ver, del que nuestro rígido sistema debería tomar nota.
-Evaluación: asignatura pendiente. Falta sistematización, por un lado; la que hay no funciona con determinadas culturas y, por otra parte, no resulta conveniente quedarse muy apegado a la rigidez del sistema. Es realmente difícil establecer un sistema objetivo, pero flexible, que tenga en cuenta las circunstancias particulares de cada caso. Pero es todo un reto y hay un gran trabajo por hacer en este sentido.
-Español para los negocios y con fines específicos: Se señaló en varias ocasiones y por distintos intervinientes la importancia y la necesidad de desarrollo de esta especialidad. Constaté una vez más la gran distancia que aún hay en nuestro país entre el mundo académico y el empresarial. Igualmente, un gran reto. Y de los urgentes.

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